miércoles, 13 de marzo de 2013

Willow [Alex DeLarge]



Título en castellano: Willow
Título original: Willow
Año: 1988
Director: Ron Howard
Reparto: Val Kilmer, Joanne Whalley-Kilmer, Warwick Davis, Jean Marsh, Gavan O'Herlihy, Patricia Hayes, Billy Barty, Pat Roach, David Steinberg, Phil Fondacaro, Tony Cox, Robert Gillibrand, Mark Northover, Kevin Pollak, Rick Overton, Maria Holvoe, Ashley C. Williams
Género: Fantástico
Subgénero: Espada y Brujería
Sinopsis: Cuento medieval con brujas, enanos y poderes mágicos. En las mazmorras del castillo de la hechicera y malvada reina Bavmorda, una prisionera da a luz a una niña que, según una antigua profecía, pondrá fin al reinado de la hechicera. La comadrona intenta salvar a la niña de la ira de Bavmorda, pero, alcanzada por los perros de presa del castillo, no tiene más remedio que arrojar la cuna al río. Gracias a la corriente, la cuna llega a un pueblo de enanos, donde la niña es adoptada por el valiente Willow.
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Crítica:
Para empezar he de decir que esta maravilla ochentera fue, es y seguirá siendo una de mis películas favoritas de espada y brujería y que por lo tanto la aparente objetividad brillará por su ausencia. Nunca me cansaré de verla porque desde la primera vez que la vi caí fascinado a sus pies. Una película que sea capaz de sacar a flor de piel todas las emociones imaginables en una historia de aventuras a un niño pequeño y que lo mantenga absorto y plenamente embrujado dentro de la narración desde el primer fotograma hasta el último para mí es una obra, una joya digna de estudio y admiración.

El principal responsable de esta genialidad fue el cineasta más pesetero de nuestros días el señor George Lucas aún en sus tiempos de ilimitado buen hacer y creatividad. ¿A que no sabéis qué tenía en mente en la pre-producción? Una adaptación del Señor de Los Anillos y El Hobbit ( yo me mantengo positivo en el caso de que hubiera salido adelante, perdóname Peter) que luego se redujo solo al Hobbit y que finalmente terminó con guión original del mandado Bob Dolman. Sin embargo hay elementos muy tolkienianos a lo largo del metraje en ideas como la aldea de Willow (Hobbiton), el mismo Willow (Bilbo/Frodo), la concepción de que las personas que viven su día a día con cotidianidad son las que mantienen a raya las fuerzas del mal, la destrucción del Mal encarnado por un elemento aparentemente insignificante y ordinario, la gente Grande y la gente Pequeña, un viaje peligroso sin saber de una vuelta asegurada… Contribuyen elementos universales de carácter bíblico o mesiánico a asentar los fondos en secuencias para el recuerdo como la balsita en el río acompañada de los créditos iniciales.


En su día la película fue muy criticada debido a los detractores habituales de James Horner y al guión algo que encuentro absurdo porque la historia es muy dinámica que alterna cantidad de situaciones que evitan que la narración se estanque además de que me parece muy bien llevada a pesar de que no aporte nada nuevo. Ahora bien, uno de los grandes pilares que sostienen a Willow es la genial banda sonora de Horner, una música que es el perfecto ejemplo del concepto “música programática”. Para mí una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine que despierta en el espectador lo más profundo de su ser, algo que Horner hasta la fecha de hoy creo que no ha superado. La tachan de plagio del tema de la Sinfonía Renana de Schumann cuando la melodía INSPIRADA en dicho tema ocupa unos 4 minutos (sin contar repeticiones) de un conjunto de 74 minutos totales. Hay una riqueza textural, melódica e instrumental rara vez vista después u hoy en día.

En el plano actoral están todos estupendos con un excelente Warwick Davis jovencísimo de tan solo 17 años y un impagable Val Kilmer que realiza de su Madmartigan un personaje de culto recordado hasta el delirio. Obvia es la calidad que refuerza el ramillete de secundarios que fluyen a lo largo del metraje sin ápice de excesivo histrionismo ni sobreactuación por parte de Jean Marsh. La química entre Joanne Whalley y Kilmer fue avivada delante de la cámara debido a la relación sentimental fuera de ella (de hecho se casaron poco después del rodaje).

Los aspectos técnicos contribuyen a crear una perfecta atmósfera que se adecua a las necesidades visuales de la fotografía a la hora de formar ambiente de cuento de hadas, mundo cruel y hostil, parajes inhóspitos, batallas realistas, persecuciones hostigadoras, bien seleccionados momentos cómicos por gentileza de Madmartigan casi siempre o el simpático dueto de brownies, cautivadores aunque breves interludios románticos, el enorme catálogo del bestiario… todo encaja como un reloj suizo. Agradezco a los productores el enfocar el producto de un modo medio para la audiencia sin caer en el maniqueísmo de la moda actual de visión para adultos de un cuento fantástico lleno de sexo y violencia gratuitos o la ñoñería infantiloide para idiotas con complejos categóricos.

La brillante fotografía está muy influida por la cámara que marcó escuela de Alex Thomson en Excalibur, sobre todo en las escenas de batalla y las secuencias sobrenaturales de la aparición de las hadas en el bosque, así como el lacrimógeno inicio.

Ni falta que hace el aplaudir la labor de los efectos especiales por cortesía de Light and Magic que en su día tuvieron el impacto deseado aunque hoy día quede como elemento simpático para los nostálgicos incomprendidos como yo. Lo mismo para los encargados de la dirección artística y el vestuario deudores de esa maravilla visual que es Legend y el palpable y orgánico maquillaje que tanto echo de menos en las habituales parafarnalias de mierda del panorama actual.

Para finalizar diré que es una obligada obra de estudio para los amantes del buen cine artesanal y hecho con amor y cariño que hay que recuperar en las salas de cine y una película magnífica para ver con cualquiera en cualquier sitio.

Nota: 10

Por Alex DeLarge.

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